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Así vivimos el San Miguel Primavera Sound
Os traemos la crónica un mes después del festival (todo llega)
Uno, cuando lleva exactamente 5 años sin asistir a un festival como el Primavera Sound se da cuenta que en cinco ediciones se ha perdido muchísimas cosas: artistas, escenarios nuevos, instalaciones nuevas y gente, muchísima gente. Estamos hablando de un festival que ha crecido exponencialmente en los últimos años, un festival que ha cerrado la edición del 2012 con nada más y nada menos que 150.000 asistentes, otro récord vamos.
El Primavera Sound se ha convertido en uno de esos festivales que trasforma toda la ciudad, la cual presta emplazamientos y la organización los improvisa con escenarios y conciertos, muchos de ellos gratuitos, como fue por ejemplo el del miércoles en el Arc de Triomf con grupos como Black Lips o The Walkmen; o bien el concierto de clausura, y pasado por agua, del domingo con Yan Tiersen o Richard Hawley como principal atractivo.
Pero sin duda el groso del festival se centra en la programación del Fòrum, por el cual se viven tres jornadas agotadoras de música pop, indie, rock y electrónica. Agotadoras sobre todo por la majestuosidad del recinto: estamos hablando que la diferencia entre escenarios puede ser de más de 5 minutos caminando, se dice pronto.
Estas tres jornadas empezaban el jueves 31 de mayo con uno de los platos fuertes del festival: las actuaciones de nada menos que 2 cabezas de cartel, como son Franz Ferdinand y Wilco. Pero antes había otras cosas que ver como son los siempre exitosos Death Cab For Cutie los cuales reventaron literalmente el escenario Mini. La avalancha y excursión al acabar el concierto fue agobiante, pero al final llegamos sanos y salvos para ver poco menos de la mitad del concierto de Wilco en el escenario San Miguel, claros triunfadores de la noche del jueves. La excursión estaba de vuelta hacia el escenario Mini si es que no querías perderte a los esperadísimo The XX, con nuevos temas bajo el brazo y una actuación más que perfecta. No dio tiempo de ver al completo a los siempre potentes Franz Ferdinand, de nuevo, el camino del Mini hacia el San Miguel se hizo interminable, pero lo poco que pudimos ver fue el repertorio de clásico al que nos tienen acostumbrados. El parón indie daba paso a las franja eectrónica empezando con el esperadísimo debut de John Talabot, que junto a Pional, llenaron el escenario Ray-Ban, repasando sus grandes temas que forman el álbum de debut de Talabot: fIN. Una gran actuación con un sonido que desbordaba a los presentes, luces rojizas y dos ases con sus máquinas y voces, sin duda una de las actuaciones del festival en lo que electrónica refiere y que nos hizo olvidar por completo la actuación paralela que estaba ofreciendo The Field en el Pitchfork. Una pena, pero sin duda, en el Sónar, repetiremos de Talabot. Rustie tuvo problemas de sonido en un Pitchfork que no fue que digamos, el escenario con mejor sonido del festival, mientras Erol Alkan ofrecía una verbena en el Ray-Ban para deleite de los presentes. Era momento de descansar.
El viernes era el día de The Cure, sin ningún tipo de duda, pero la programación daba muchísimo más de sí. A todo esto se sumaba una compañía algo especial, y es que el padre de mi novia iba a ser mi compañero de batallas durante toda la noche, sí, mi suegro y yo solos en el Primavera Sound. A parte de The Cure, en el horario tenía la obligada asistencia al Rufus Wainwright, otra de los platos fuerte del día y que acabó convirtiéndose en un mero entrante. El americano no cautivó como en pasadas ocasiones y eso que para la ocasión venía con piano y banda, pero se puede decir que la conexión y la química con el público del San Miguel brillaron por su ausencia. Antes de prepararnos a coger sito para The Cure, nos dirigimos a saciar nuestra curiosidad de ver algo diferente y fresco como fue la actuación en el Ray-Ban de Afrocubism, toda una mezcla de matices brasileños, africanos y cubanos, ideal para toda la familia. Llegaba el momento, la cita se acercaba y la gente se empezaba a situar en el San Miguel y su gran esplanada: The Cure estaban a punto de salir al escenario para ofrecer seguramente unos de los mejores conciertos que se ha vivido en toda la historia del festival. No soy fan de la banda de Robert Smith, pero mi suegro sí, y para él y muchos de los presente, fue una gran actuación, más digna de un concierto solitario que no la de la programada en un festival. "Pictures of You", "High", "Just Like Heaven", "Close To Me", "Boys Don't Cry" o "In Between Days" fueron algunos de los clásicos que sonaron en el como ya he dicho, largo repertorio que tuvo más de uno y dos bises. Sin todavía cenar a esas horas, tuvimos tiempo de comer un buen bocata (mi suegra nos cuida de lo lindo, sí sí, bocata en mochila como buen festivalero) y prepararon para un segundo asalto, mucho más fiestero a manos del sorprendente SBTRKT, que ofreció un gran concierto en el Pitchfork combinando a la perfección los sonidos eléctricos de sus sintetizadores con las percusiones tribales y batería, todo esto acompañado de Sampha, el vocalista, hicieron que la gente se lo pasara en grande. El virtuosismo de AraabMUZIK con su MPC queda eclipsado por su escasos estilos, es más, dubstep, dubstep y sólo dubstep es lo que sonó en la actuación del norteamericano, es por eso que decidimos volver al San Miguel donde The Rapture estaban ofreciendo otro de los grandes conciertos vividos en esta edición del San Miguel Primavera Sound repasando sus grandes éxitos que los llevaron a la fama como “Miss You” o la sensacional “How Deep Is Your Love?”. El cansancio se apoderaba de nosotros y los escenarios todavía en marcha no ofrecían lo esperado y mi suegro no está hecho para el dubstep de altos subidones y desfase de Benga, tocaba recogerse.
A priori, con la programación en la mano, el sábado era el día de la electrónica, si bien jueves y viernes había jugado un papel importante a la hora del cierre, el sábado hacía gran hincapié en muchos escenarios a horas no tan tempestades como las del cierre. Una de esas actuaciones tempranas era la de la pareja británica Demdike Stare, los cuales ofrecieron una actuación llena de oscuridad sin salir del ambient, hipnótica y magistral sorprendiendo a más de un perdido que rezagaba a esas prontas horas por el escenario ATP, el cual se empezaba a llenar para la actuación del trío Shellac en la que iba a ser su sexta, sí sexta actuación después de haber actuado en las últimas cinco ediciones del festival. El público incondicional se daba cita a primera linea del escenario brincando y golpeándose entre ellos: hardcore en estado puro. La actuación de Justice se acercaba, así que una vez situados en el San Miguel pudimos presenciar los últimos temas de los sustitutos de Björk, Saint Etienne, recordando grandes épocas pasadas del pop electrónico, pudimos darnos cuenta de por qué grupos españoles de la época también triunfaron. Y sí, empezaban Justice, puesta en escena, sonidazo y nada más, Justice no me gustan, Justice no me dicen nada, Justice es puro postureo y poco más. Ni los tres primeros temas aguanté, no sólo por el "llegar y cumplir" de los superstars sino porque la llamada de LFO en el escenario Mini había llegado, y de qué manera, de qué manera: sin duda los presentes pudimos presenciar la que fue sin duda la mejor actuación en lo que electrónica se refiere del festival. Techno e IDM de muchos quilates acompañados de unos visuales epilépticos de al menos 400.000 leds (exagerando, obviamente) proyectando al ritmo frenético de la música. Los más technoheads nos dimos cita en la que fue para muchos una actuación épica, no tan solo por la dificultad de poder ver a LFO, sino también por el gran repertorio de hits como el mítico "Freak" o el enorme "LFO" pusieron la sonrisa en la boca a más de uno. Mucha sonrisa y mucho cansancio acumulado para afrontar las más de dos horas que quedaban con todavía platos fuertes por servir: el showcase de Numbers, el live de Pional y el cierre de Scuba. Los primeros tenían un buen sarao montado en el escenario, Jackmaster y sus secuaces se lo estaban pasando de lo lindo tirando de chicago house y clarinazos techno, un discurso apetecible si no llega a ser por las alternativas, y es que tenía obligada la visita al menos del comienzo de Pional, del cual pude disfrutar apenas dos canciones para acabar en el que quizá ha sido de los mejores cierres que he podido vivir en Primavera Sound: Scuba. Maestría, clase, técnica, selección. El capo de Hotflush demostró una vez más el porqué está subiendo como la espuma y se habla tan y tan bien de él. Sesión perfecta en la que se pudo disfrutar de gran parte del catálogo actual de su sello con algún que otro momentazo como el "Spastik" o su tan aclamado "Adrenaline". Todo un broche de oro a tres días de auténtico festival. Sin ninguna duda, el año que viene repetimos.
foto: Eric Pamies
+ info en www.primaverasound.com
Artículo escrito por Ruben Berenguer
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