Un año más, nos desplazamos hasta la edición nocturna de Sónar. Una edición que, en términos generales podríamos etiquetar como algo descafeinada (especialmente la noche del viernes) dada la cantidad de lagunas que nos encontramos en el cartel. ¿El por qué de esta sensación? En ediciones pasadas tenías prácticamente que "multiplicarte" para no perderte a ninguno y este año, no solo no hacia falta estar pendiente del reloj para cambiar de escenario, si no que incluso habían momentos en los cuales fueses al escenario que fueses, nada era de especial interés.
Empezamos nuestra andadura en suelo barcelonés (mejor dicho, por tierras de L'H) en la calurosa noche de viernes con la intención de ver al valenciano Nacho Marco, la veterana Grace Jones y al siempre resolutivo Richie Hawtin. Aunque, el primer objetivo de nuestra "ruta" y el segundo casi casi también, nos lo perdimos debido a la nefasta gestión de accesos al recinto Fira Gran Via 2. No logro llegar a comprender como un festival con 16 años a sus espaldas puede pecar todavía en errores tan "básicos" como este...

Pese a este primer tropiezo, pudimos disfrutar del concierto de presentación del último álbum de Grace Jones, "Hurricane", tras 20 años de silencio. Una actuación enérgica, camaleónica y muy cuidada a cargo de la "pantera negra", la cual demostró que pese a sus 61 años, sabe moverse como si tuviese 40 menos y, algo también muy importante, no solo ella supo moverse durante toda su actuación si no que supo mover a la gran masa que tenía delante. Detalles a destacar su continuo cambio de vestuario, sus sombreros imposibles y el detalle de permitir subir a un gran número de gente del público a bailar y cantar con ella en uno de sus últimos temas.
Al acabar su actuación, decidimos ver que se cocía en el resto de escenarios mientras hacíamos tiempo hasta el siguiente y último bojetivo de la noche: Richie Hawtin. El SonarLab centró su cartel en el Drum'N'Bass y en el SonarPub exceso de apariciones Buenavista (residente de la sala Razzmatazz de Barcelona), que se le llegó a programar hasta tres actuaciones en dicha zona.

De regreso al SonarClub, sin lugar a dudas el mejor espacio de las dos noches, pudimos disfrutar de un set de Richie Hawtin como tiene acostumbrado a sus incondicionales fuera de nuestras fronteras: tempo pausado llevo de groove, repleto de sonidos hipnóticos, melódicos, esqueléticos y espaciales que hizo despegar a los que allí se dieron cita. Acompañando su set, pudimos disfrutar de las buenísimas visuales a cargo de Ali Demirel.
Tras la conclusión de su set y dado que no había ningún reclamo que nos hiciese permanecer allí por más tiempo, decidimos levar anclas para reponer fuerzas para la noche del sábado.

La noche del sábado prometía mejores sensaciones que la anterior y realmente colmó esas sensaciones con creces. El primer objetivo de la noche era el otro cabeza de cartel, Orbital, al cual, personalmente, tenía especial interés en ver en directo dado el amor que tengo al álbum "In sides". Con una puesta en escena brillante, Paul y Phill Hartnoll nos deleitaron a todos con sus temas clásicos de siempre y con especial atención a "The box". Con tan solo empezar a escuchar sus primeras notas, SonarClub se pusó completamente del revés y nos recorrió a todos los allí presentes una sensación de felicidad interna y sonrisa externa que ponía los pelos, literalmente, de punta.

Al acabar su actuación, intentamos visitar en el SonarPub al ya clásico Jeff Mills pero nos fue literamente imposible acceder a la dicha zona debido al exceso de gente que allí se encontraba y decidimos reconducir nuestros pasos de nuevo al SonarClub para ver el live de Moderat (Modeselektor + Apparat). Pusieron de manifiesto el porqué de esta sabia unión que, amenizada con unas tremendas visuales a cargo de Pfadfinderei, hizo vibrar al público con una excelente mezcla de IDM con gotas de Electro y con una alta carga de melancolía. La puesta en escena, con los cuatros átriles orientados hacia la gente, me recordó muy mucho a los padres de la música electrónica: Kraftwerk.

Una vez finalizada la actuación de los alemanes, le tocaba el turno a la rata más famosa y no, no hablamos de Mickey Mouse, aunque bien podría serlo; sino de Deadmau5. Luces apagadas, una curiosa y simpática cuenta atrás y entra en escena con su clásico casco a lo ratón procedente del espacio y... voila: Empezó un autético show de lo más cómico (en el buen sentido). Lástima, personalmente, que desde el primer minuto sacase su lado más contundente vía Tech House y Electro House, ya que esperábamos poder disfrutar de su lado más melódico y progresivo, como bien demuestran sus excelentes producciones como "I remember" o "Faxing Berlin". Fuera como fuese, se metió rápidamente a la gente en el bolsillo y entre bote y bote, nos demostró su buen hacer controlando el siguiente equipo: A&H Xone 4·D, Pioneer EFX-1000, Jazzmutant Lemur y NI Maschine.

Como colofón para esta gran noche de sábado, nos esperaba un nombre propio de este país: Henry Saiz. Éste madrileño, capo del sello Natura Sonoris, supo trasladar a los pocos que allí nos dimos cita a las 6 largas de la mañana su particular visión de la música electrónica. Su live, junto con el de Orbital, bajo mi punto de vista, fueron las dos mejores actuaciones de las dos noches de Sónar de este año 2009. Melodías atranceradas, bajos atronadores y un "buen rollo" general hizo de esta actuación algo mágico llegando al extremo de hacerse irremediablemente corta. Como no podía ser de otro modo y hecho que puso la guinda al pastel, cerró su live con uno de esos temas atemporales como es su remix del tema de RadioHead, "Reckoner". Un momento que, sin duda, guardaré lárgamente en mi ya dilatada memoría musical.
Texto escrito por Never / Fotos por Locky
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