No haber visto a un artista como Paul Kalkbrenner desde el 2005, año en el que saca su tercer álbum Self, supone seguramente haberte perdido alguna que otra actuación mítica, sobre todo de su plena eclosión filmográfica con su ya legendaria película Berlin Calling, aparte de añadir cierto factor de incógnito en relación a la que iba a ser su visita al Sant Jordi Club de Barcelona. Preguntas como: “¿cuánto durará la sesión?”, “¿se llenará el recinto?”, “¿responderá el público?” poco a poco iban obteniendo respuesta, hasta llegar el punto final de su set, el cual no avanzaremos ahora, mejor empecemos por el principio.
A las 21.00h se abrían las puertas del Sant Jordi Club, anexo a su hermano mayor, y destinado a conciertos no tan multitudinarios, en los que se espera una menos afluencia de público. Aquí podía empezar la primera duda: “¿llenará Paul Kalkbrenner el Sant Jordi Club?”.
La respuesta de la gente fue espectacular, el peregrinaje se iba notado minuto a minuto, poco a poco se podía observar como las primeras filas se iban llenando a ritmo del gran warm up a cargo del conocido en la Ciudad Condal y veterano ya en este mundo como es Dj Undo. Gran sesión, estando muy a la altura de la ocasión, techno melódico y toques ácidos para empezar a animar el ambiente.
La presencia de Paul en el backstage se notaba, últimos preparativos, algún técnico yendo y viniendo, hasta que Kalkbrenner salió enérgicamente al escenario. Era el momento de hacerse otra pregunta: “¿responderá la gente?”.
La grandísima ovación general despejó la duda y dio el pistoletazo de salida a lo que iba a ser un live de aquellos que tardas tiempo en olvidar, de los que te arranca la sonrisa y piensas que todavía existen artistas de esos que convierten una actuación en algo inolvidable.
Desde el primer tema se podía notar la gran entrega de la gente y la buena sintonía que tiene Paul con el público. Gran sonido e iluminación, todo ello acompañado de dos pantallas laterales que ofrecían parte de los visuales y también los primeros planos de Kalkbrenner manejando su arsenal de tecnología musical.
Empezaba aquí la última pregunta por resolver: “¿cuánto durará la actuación?”. El repertorio fue extenso, sonaron tanto temas de sus primeros álbumes como los más actuales y los que quizás más fama le han dado, todo ello, y dando así la respuesta a la última pregunta, durante dos horas y cuarto de set.
Como suele ser de costumbre, abrió con Des Stabes Reuse de su último álbum Icke Wieder, pasando (de manera no cronológica y sin ser la totalidad de la actuación) por Dockyard y The Grouch (las dos de Self), Altes Kamuffel, Azure, Gebrünn Gebrünn, Square 1, Torted, Gutes Nitzwerk, Kruppzeug, Jestrüpp (de su último álbum Icke Wieder), (o sencillos como) Plätscher, o Der Senat para acabar con, quizás, sus temas más conocidos: el remix de La Mezcla, de Michel Cleis, Sky & Sand y cerrando con Aaron, momento de éxtasis y colofón final en el Sant Jordi Club, rememorando Berlin Calling y también justo en el que nos quedamos sin batería, tanto en la cámara como en el teléfono móvil, para seguir grabando el que sería el fin de fiesta.
Os dejamos aquí el video del resumen del que sin duda ha sido el acontecimiento electrónico de lo que llevamos del 2012 en Barcelona. Agradecer al equipo de Row 14 y a la familia Arnau por el trato recibido.