Llegar a Monegros Desert Festival fué como llegar a un oasis en medio del desierto. Allí dónde alcanzaban nuestros ojos se divisaban 4 o 5 “setas” surgidas en medio de la nada. El Km. 417 debía de estar por allí…
Aunque llegamos bastante temprano, el parking ya empezaba a rellenarse, sí,sí, a rellenarse de carpas, toldos, barbacoas, neveras… hasta de piscinas!! Y de mucha fiesta y buen rollo venida de diferentes rincones de nuestras fronteras y de fuera de ellas.
Un poco antes de las 5 de la tarde ya rondábamos las taquillas y a la que las abrieron pedimos nuestras acreditaciones. Una vez dentro, dimos un ligero vistazo a las diferentes carpas y ambientes y nos dirigimos a la zona VIP para refrescarnos un poco y tomar algo, aunque la organización todavía no había dado pautas muy claras a sus trabajadores y hubo una pequeña confusión para acceder a ella. En fin, males menores que se solucionaron rápidamente. Desde allí pudimos contemplar todo el recinto con la gente yendo de un lado para otro, bastante desperdigada. Esa era una buena foto para poder comparar el antes y el después del fiestorro.
La primera actuación para nosotros fue la de Mar-T, que nos sorprendió gratamente. Pudimos acercarnos durante la actuación al foso e incluso al escenario para poder fotografiarlo mientras pinchaba sin dejar de sonreirnos. Fue una sesión, para mi, de las mejores del festival. No sé, quizás por ser la primera y encontrarme entre tan buen rollo. En general, un cúmulo de circunstancias que despertó mi espiritu danzarín en un momento, nada difícil de conseguir, por cierto.
En la carpa Eristoff topamos con el incombustible “rastas” Niskerone que estuvo cerca de 2 horas pinchando sin dejar de saltar y transmitiendo toda esa energía a todos los que estábamos allí, que compensaba el ritmo bastante monótono con pocos cambios de ritmo.
Nos dirigimos después al escenario ELROW donde muchos esperaban ya la sesión de Oscar Mulero vs. Reeko. Fué la única sesión en la que pudimos entrar y subir al escenario a hacer unas cuantas fotos porqué el personal que custodiaba esa zona nos barró el paso en las siguientes actuaciones. El público esperó ansioso el comienzo de este desafío entre los dos DJ’s y disfrutaron al son de la música, al igual que con Dave Clarke que prosiguió con el subidón que ya llevábamos.
Después de hacer las pertinentes fotos salimos del recinto con la curiosidad de saber qué se “cocía” a las afueras y si seguía entrando la gente que habíamos dejado en el parking a la espera de alguna actuación.
Nos sorprendió que a esas horas aún quedara tanta gente por allí.
Volvimos a coincidir con nuestros “amigos” los canarios que en nuestra primera inspección, a nuestra llegada ya habíamos conocido, entre otros muchos. Estos seguían con su fiesta particular en la autocaravana que habían alquilado y estuvimos intercambiando impresiones. Marco Carola era uno de sus favoritos. En fin, opiniones diversas entre trago y trago. Gente muy maja por cierto.
No tardamos mucho más en volver a entrar al festival y mientras el sol se iba escondiendo en el horizonte, nos deslumbraron, desde la zona VIP, destellos y luces de colores que se esparcían por todo el cielo, entrermezclándose con el polvo que el Cierzo levantaba del desierto, y salían del escenario, donde ya en posición, David Guetta tenía el espectáculo montado. Y aunque se habían oído críticas contra él, la gente vibraba al ritmo de la música aún incluyendo algunos de sus temas más comerciales y pastelosos. Por cierto, el Sr. Guetta no permitía la entrada al foso para fotografías; “lo dice David Guetta” según miembros de la organización. Entonces… a la mierda!! Lo primero que se me vino a la cabeza, y nos fuimos hacia la carpa Eristoff a ver el tinglado que tenían montado Infected Mushrooms. A parte de los componentes, micrófono en mano, habían 2 setas luminosas ambientando la sesión, bastante cañera por cierto. No estuvo mal… diferente.
En ELROW, más tarde y entre la multitud, pinchaba Crookers que ya a esas horas y con el frío que hacía te movías aunque no quisieras, pero ya bastante cansados decidimos reposar en la zona VIP instalada en frente y escuchar las “varietés” que aquel buen hombre nos dedicó como la Lambada entre otras. La cara de póker de los que rondaban por allí fué buena, pero a esas horas se bailaban todos los temas…OLÉ!!
Después de esto tuvimos un pequeño lapsus momentáneo que nos duró hasta que casi salió el sol y con las pilas a medio cargar asistimos al despertar en Monegros con Killa: Sims vs. Mac. Las caras de la peña eran diferentes. La noche monegrina había hecho mella en mucha gente ya esparcida por el cansancio, pero cientos de incombustibles saltaban y levantaban brazos sin dejar de moverse.
No sabría decir con que sesión me quedaría porque cada una era una fiesta, como la última a la que asistimos en ELROW de la mano de Paco Osuna con pelotas por los aires y todo un carnaval con alguna que otra carroza y disfraz con cierto regusto a las fiestas Circoloco que se celebran en DC 10 (Ibiza). Nos zambullimos entre la multitud contemplando el espectáculo y reencontrándonos con caras conocidas de gente a la que habíamos fotografiado y con la que habíamos pasado unos instantes a lo largo de todo el festival, ya que por la mañana ya no nos dejaron acceder a ningún foso para fotografiar nada.
Fue una de las razones por las que decidimos marcharnos, después de haber disfrutado al máximo de los vatios de sonido que se nos brindaron. Una sensación difícil de poder expresar con palabras.
Finalmente, bajo mi punto de vista, es toda una experiencia a vivir y a saber disfrutar, esperando volver en otra edición.
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