Tras acabar de pinchar a las 4 de la madrugada nos dirigimos rumbo al aeropuerto de Valencia a coger nuestro vuelo dirección a la isla blanca después de 3 años de ausencia, con muchas ganas de escuchar buena musica y desconectar del ambiente pachanguero y verbenero que nos rodea a diario.
Tras apenas 25 minutos de vuelo, aterrizaje, taxi al hotel y a pasar la mañana en la playa de relax cogiendo fuerzas. Comida fuerte y sobre las 6 de la tarde entramos en el recinto.
La reacción de los 6 amigos que fuimos fue la misma: boquiabiertos ante el montaje que se ha realizado tanto a nivel de hotel como a nivel de fiesta. El hotel claramente pensado hacia una clientela de nivel adquisitivo alto y con ganas de combinar ocio y relax. El recinto tiene forma rectangular con una parte "abierta" que da a la playa y todas las habitaciones (son como pequeños adosaditos con terraza) dan a la parte de la piscina donde se celebran las fiestas, coronada ésta por un espectacular escenario, formado por una estructura metálica y encima una de madera formando una especie de cúpula, espectacular.
Podríamos dividir el espacio en 3 zonas claramente diferenciadas: una formada por el escenario y un amplio espacio delante destinado a los clubbers más bailongos, otra con la piscina grande como protagonista rodeada de camas y sillones para los vip (esta zona esta acotada y solo puede entrar y bañarse en la piscina la gente vip) y una tercera con una piscina más pequeña y una zona de relax con bancos y mesas. Todo el suelo del recinto es de una especie de parquet y tarima flotante, la decoración esta formada por todo tipo de esculturas de madera y diferentes materiales, jaulas de pájaros, muchas palmeras y árboles (hay bastante zona de sombra) y algo que se agradece mucho son los ventiladores con agua vaporizada que refrescan al ambiente. Mucho personal trabajando y cuidando hasta el más mínimo detalle: gente en los baños por si necesitas cualquier cosa e informando a la gente, montones de seguridad, office recogiendo vasos y barriendo el suelo cada 5 minutos, muchas barras (servicio bastante rápido usando el sistema de pre venta de tickets antes de tomar la consumicion), staff del hotel promocionando el mismo...todo cuidado al detalle. Creo que en cuanto a recinto no me dejo nada significativo...
En cuanto a lo que más interesa, el apartado musical: cuando entramos no me fije si estaba ya pinchando uno de los dj's del cartel de ese día (que ahora mismo no recuerdo el nombre), pero el estilo era ideal para esas horas y el lugar: Deep y House bajos de bpm's para tomar las primeras copas, curiosear por el recinto o refrescarte en la piscina pequeña. A mitad de sesión nos acercamos a la zona delantera del escenario; ya que iba subiendo la intensidad de la música, y la gente ya comenzaba a bailar y nos apetecía movimiento. Se estaba genial ya que en el escenario hay colgados 2 inmensos ventiladores a lo DC10 con agua vaporizada que refrescaban de lo lindo...
Fin del warm up, aplausos y llegó el pobrecito de Jamie Woon al que metieron en un berenjenal que el chaval se comió como pudo, me explico. La verdad que yo conocía solo un par de temas de este artista y me sorprendió verle justo antes de Luciano, ya que la gente a esas horas tenía ganas de bombo ya y este chico no ofrece precisamente eso. Los que no lo conozcais, escuchad algún tema y sabreis a lo que me refiero. A mi personalmente me encantó. Buena voz, sobre samplers que iba soltando él mismo o creaba con loops de su misma voz también... Y por si fuera poco, muchos problemas técnicos con un micro que se acoplaba mucho. La pista empezó a vaciarse, la gente empezó a corear el nombre de Luciano, mucho silbido y poco respeto por el chico que salvó la situación como pudo. Un cero al que programo la actuación...y llegó Luciano.
Solo su presencia por el escenario volvió loca a la gente que iba ocupando posiciones para una sesión más del suizo-chileno. Pantalla de leds gigante anunciando su nombre, intro y el groove inundó Ushuaia. Puede que la fórmula de Luciano sea sencilla (también lo eran las canciones de los Beatles), se le puede tildar de verbenero o pachanguero por algunos, pero la comunicación y empatía de este hombre con el publico y la pista es digna de elogio y a mi, personalmente, me encantan sus sesiones por una única y sencilla razón: me divierto mucho. Y viendo las caras de la gente podías comprobar que ellos también... Todo el mundo mirando al escenario, con una sonrisa de oreja a oreja y bailando sin parar, es esa la esencia de la música, ¿no?
Técnicamente la fórmula es sencilla también pero efectiva: base contundente (en la mayoría de veces loopeada),melodía o accapella por encima, efecto (reverb, delay...) y suelta el bombo, incluso a veces pinchó a 4 decks, pero vamos, que técnicamente aquello no era la repera pero funciona y la pista no paró ni un minuto. En cuanto a repertorio, set muy similar a Monegros aunque más housero y menos techno (en el desierto apretó un poco más) y sabiendo llevar en todo momento el tempo de la sesión, haciendo de la gente lo que quería: ahora te pongo un tribal para que bailes, ahora un house old school con sonidos orgánicos para que te refresques con tu bebida, ahora te pongo una accapella para que cantes, ahora 2 temas dub para que te relajes y vayas al baño y vuelta a subir... Lo que se dice un psicólogo de la pista de baile. Temas que pude reconocer (aunque Luciano normalmente "contruye" sus temas en directo con loops, accapellas y diferentes bases): la version de Jamie Woon que pincha ultimamente del "Lucky Star", version de... ¡¡Britney Spears!! del "Toxic", momentazo con "Enjoy the silence" (aquello se vino abajo), "Wonderful life", mucho tribal con toques de folk sudamericano que tanto le gusta y para finalizar (momento lagrimilla por lo que adoro esa cancion) el "Free" de Ultra Nate original y un tema de cierre que no recuerdo el nombre pero que nos puso los pelos de punta. 3 horas de set que nos destrozaron las piernas, mucho calor, mucho cansancio pero valió la pena...
Destacar el montaje tanto de pirotécnia con llamaradas gigantes, chorros de nitrógeno, malabaristas en jaulas de hierro, la pareja que hacía cosas increibles en unas telas colgadas del escenario, la gente de animación vestidas a lo "Vagabundos"... En fin, todo nos pareció perfecto y seguro que volveremos a Ushuaia cuando podamos.
"Ibiza ya no es lo que era", "a Ibiza solo van ciclados y gentuza", "Ibiza esta degenerando..." Son muchos los tópicos que usa la gente más veterana y puede que sea verdad, que la magia de la isla de antaño se haya perdido para siempre, pero solo con poner un pie en ella, cruzar la puerta del aeropuerto y ver esos carteles inundando las carreteras con cientos de artistas y fiestas programadas te hace sentir que algo especial se cuece en ese lugar, en esas playas y calas maravillosas y que eso solo puede ocurrir ahí, en la isla blanca. ¡Volveremos!
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