Holanda siempre ha sido una importante cantera de grandes DJs y productores. El país de los tulipanes, quesos y mujeres en escaparates siempre ha sido un banco de pruebas idóneo para infinidad de artistas que luego han proyectado su talento fuera de las fronteras de su país. Si hablamos de los grandes nombres de los Países Bajos, son tres las personas que siempre salen a colación. Hablamos de Steve Rachmad, Speedy J y el DJ que nos ocupa, el grandísimo Michel de Hey. Nuestro hombre es un todoterreno, un artista completísimo que lleva ya muchos años pinchando cada fin de semana ante cientos de clubbers. Carl Cox ya ha dicho en varias ocasiones que De Hey es uno de los mejores DJs de la actualidad. El británico de recio cogote lleva ya unos meses desviviéndose por las producciones y sesiones del holandés de oro. Siete años en el mítico club Nighttown (suyas fueron las veladas Future), pinchando cada fin de semana, son muchas noches, mucha experiencia acumulada. Michel de Hey se puede enorgullecer de haber puesto discos, codo con codo, con los mejores DJs del mundo, y eso es algo que a la larga se nota en tu forma de trabajar. Profesional donde los haya, este holandés errante es una auténtica máquina, un hombre incapaz de descolocar una mezcla o poner la canción equivocada. Las sesiones de Hey son trepidantes carruseles de techno abrasivo, techno pinchado a toda velocidad y provisto de unos toques funkies muy en la onda de DJs como Ben Sims, por ejemplo. Lo cierto es que Michel es uno de los pocos DJs holandeses que en la actualidad se permiten el lujo de viajar y pinchar en todo tipo de clubs y festivales de este planeta. Y ahí no queda la cosa, su labor como productor también queda plasmada en los vinilos de su prestigioso sello Hey! Records, uno de los más respetados en el mundo del techno actual.