El lobo estepario es solitario, agresivo, irritable, impredecible. Dave Clarke es un lupus cabreadus, uno de los últimos punks de verdad que le queda a la escena techno. No hay un solo amante de la música electrónica más contundente que no conozca al maestro de Brighton. Con el paso del tiempo, Clarke se ha ganado una reputación y una cotización estratosféricas, no en balde sus sesiones siempre arrastran a unas avalanchas de público de las que muy pocos DJs del circuito internacional pueden presumir. Lo que quizás muchos no saben es que antes de empuñar los Technics, este animal del 4x4 fue crítico de la prestigiosa revista de música de baile Mixmag. Fue allí donde poco a poco desarrolló el instinto asesino que le ha convertido en el mejor DJ de techno del planeta.
Entre crítica y crítica de maxis, entre texto y texto, Clarke comenzó a pulir sus habilidades en los platos y de forma paulatina le dio más prioridad a los clubs que al ordenador. En cuestión de muy poco tiempo, los aullidos del maestro ya sonaban con una fuerza aterradora en toda clublandia. El tríptico de maxis denominados “Red” le puso en la órbita más selecta del techno mundial y sonaron en todos los clubs del mundo para regocijo de una clientela que se preguntaba cada vez con más insistencia quién diablos era ese tipo. El éxito de esos 12” derivó en el apoteósico LP “Archive One”, un trabajo en el que recopilaba dichos maxis y aportaba nuevas composiciones. El álbum se convirtió rápidamente en un clásico impepinable de la música de baile y elevó a Dave Clarke al firmamento de las estrellas más rutilantes de la escena clubber.
Tras el éxito de “Archive One”, el de Brighton decidió explotar su carrera de DJ recorriendo medio mundo con sus maletas, arrasando en todas las discotecas a las que acudía. Su técnica endiablada, su rapidez a la hora de mezclar los discos y su sed de sangre quedaban patentes en unas sesiones vertiginosas en las que el pitch temblaba más que el Papa de Roma. Durante algunos años de mutismo musical, Dave paseó sus discos por todo el planeta hasta que Skint Records le ofreció la oportunidad de volver al estudio. Tras un maxi, “The Wolf”, que le devolvió a las cubetas de todas las tiendas, llegó “Devil’s Advocate”, su segundo LP, otro disco sensacional en el que Clarke volvía a demostrar su enorme capacidad compositiva. Este enemigo acérrimo de las drogas y amante del buen Rioja, del Gatorade Blue y de los pantalones de cuero es sin duda alguna uno de los nombres más importantes de la escena techno actual. Ya sea en una sesión de techno asesino, en una exhibición de electro o en un directo, El Lobo tiene muy pocos rivales que le hagan sombra. La pista es sabia y sus ídolos están ahí por algo.