Desde el momento en el que nació el sello Theory, allá hacia el final de 1997, el DJ y productor londinense Ben Sims ha experimentando un crecimiento imparable de su reputación en el competitivo mundo de la música de baile. Su agenda cargadísima de fechas para pinchar y tocar por todo el mundo le ha hecho ganarse una buena reputación como uno de los DJs de techno más fiables del momento, algo que se complementa a la perfección con su categoría como productor. No sólo pincha como dios: hace música como dios, también. Ben empezó a pinchar cuando descubrió el hip hop a una edad muy temprana, a los diez años, y a los trece ya dominaba los platos de tan forma que las mezclas y el arte de mantener el groove no tenían ningún tipo de secretos para él. Así, empezó a pinchar en fiestas y en 1991 se abrió camino en el circuito de radios piratas para asir asaltar con muchas más garantías los clubes de techno.
Cuando las autoridades empezaron a cerrar muchas de las emisoras ilegales de Londres Ben tuvo la oportunidad para moverse en otro terreno, y a la vista de otros DJs, en fiestas de todo tipo, se demostró como un superdotado de las agujas y el crossfader que ha acabado llegando a donde se merecía: a pinchar por todo el mundo, incluidos el sudeste asiático y Australia. Como buen adicto al vinilo, Sims ha sido desde siempre un gran coleccionista de música antigua, y de ahí arranca su pasión por el funk y el rare groove, estilos de la música negra que, si bien no se acercan a la música que él pincha, sí que recogen las ideas de crudeza y minimalismo, que son las señas de identidad de su estilo, una mezcla entre el house más funky y sucio de Chicago, la manipulación de loops desnudos y ritmos tribales que construyen lo que él llama ‘hardgroove’: loops de house transformados en furioso y bailable techno, una forma de hacer música que ha resultado enormemente influyente para la escena de baile europea en los años noventa.
El estilo de Sims nace de la necesidad de pinchar: discos en bruto con los que manipular y construir un sonido especialmente buscado para la pista, por eso muchos de sus vinilos se reducen a loops funcionales que cobran pleno sentido en una mezclar, pero a la vez ha demostrado una habilidad especial para trabajar la música a un nivel más rico. Sus primeras referencias, editadas en el sello Theory, se comenzaron a multiplicar con infinidad de maxis en proyectos como Killabyte y referencias en sellos como Primate, Primevil, Code Red, Tresor, Phont Music y Pure Plastic. Y en ello sigue. Sin duda, un clásico de nuestro tiempo.